La Palabra de Dios nos advierte seriamente acerca de no salirnos de lo que está escrito (1ra a los Corintios 4:6) y de no interpretar las Escrituras (2da Pedro 1:19-21), sin embargo son muchos quienes se atreven a hacerlo, convirtiéndose en anunciadores de maldición (Gálatas 1:6 y ss.).